#0101. Siempre caigo en los mismos errores: Algoritmos genéticos, José Alfredo Jiménez y el cajón del escritor
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Hace dos años sentí que ya era el momento de tomar todos mis escritos y hacer una meta-loquemedeja, una antología de lo que me dejó escribir este blog, un libro, y de esta forma convertirme en un escritor de libros, así.
Escribo este artículo para recordar esta experiencia; al final no escribí el libro, fui víctima del "cajón del escritor". Creo que me falta material, pero seguiré escribiendo artículos hasta que dicho trabajo se haga de forma natural, orgánicamente, sin prisas, sin obligarlo, casi casi que salga solo, que sea más sencillo escribirlo que no hacerlo.
1. La planeación para escribir un libro
El proceso me tomó mucho tiempo, hice todo:
- Decidí qué quería escribir: Un libro de no ficción, un ensayo, más bien una colección de ellos, un ensayote reflexivo de filosofía y crítica, probablemente a la razón.
- Planee la mejor forma de organizar el trabajo: Esto es, del inciso c) al k).
- Definí trece categorías que servirían como capítulos: Estaba pensado como un viaje de introspección desde la mente humana hasta nuestra trascendencia como sociedad, explorando la percepción del momento presente, la búsqueda del propósito de la vida y cómo podemos reinterpretar nuestro pasado para crecer con el tiempo. Como segundo acto incluía el autoconocimiento a través de nuestras relaciones, nuestra vulnerabilidad y la toma de decisiones, y terminaba con la parte colectiva, cuestionando la moral, el liderazgo, la inevitable finitud de la vida y la búsqueda de un legado. El cierre era más bien optimista, el mensaje principal: la verdadera evolución humana está en nuestra capacidad de colaborar y construir juntos.
- Extraje todos mis escritos y los separé por "puntos": Con sorpresa encontré que llevo 407 puntos, 212 palabras promedio por punto y que el artículo con más puntos es #0083 – Sobre el amor y la falta de palabras con 42.
- Asigné un % de pertenencia entre cada punto y cada categoría: De esta forma terminé con una matriz de 407 puntos x 13 con números entre el 0 y el 1, lo que me indicaba el % de qué tanto hacía match un punto con cada categoría.
- Construí un Algoritmo Genético: Para que me ayudara a asignar a cada punto una categoría, buscando maximizar el % de match total y equilibrando la cantidad de puntos por categoría, o sea, que me quedaran ~30 puntos asignados a cada una.
- Investigué la mejor forma de escribir el libro: Me refiero a qué plataforma utilizar. Ya había utilizado LaTeX anteriormente para escribir artículos y mi tesis. Al parecer Word ha mejorado mucho y ya existen formatos que puedes descargar y llenar, que te hacen todo el trabajo, y eso fue lo que hice.
- Llené el formato de Word con toda la información que tenía: La estructura, las categorías, los puntos en cada categoría, los elementos que todo libro contiene.
- Escribí la Introducción.
- Incluso escribí un borrador del capítulo I.
- Y decidí el título.
2. La introducción que nunca fue
Felicidades por comprar este libro, esto significa que eres un muy buen amigo del autor o que tienes interés en ti, en conocer cómo puedes conocerte más, cómo aprender a entenderte, y al final comprender que todo depende de ti y de nadie más.
Con este viaje que estamos por comenzar quiero compartir una serie de reflexiones que fui descubriendo a lo largo de más de cinco años, y los eventos que detonaron estas reflexiones, los cuales no fueron extraordinarios, sino todo lo contrario: cotidianos, comunes y corrientes. Y es, precisamente, lo que quiero compartir, el objetivo final de este libro: entender que todo el conocimiento está dentro de ti, y que no se trata solo de quedarte callado, meditar y pensar que no piensas nada (lo cual también es muy bueno), sino de identificar los pensamientos que afloran mientras vives, y de esa forma descubrirás mucho más de ti y de este mundo en el que vives. La verdad está en todas partes, y qué mejor parte para comenzar que uno mismo.
Mi idea es compartirles mi experiencia, lo que fue saliendo de mi cabeza a medida que lo fui viviendo, con el objetivo de provocar eso mismo en ti, que te detengas y que vivas el ahorita, este preciso y precioso momento; como una invitación a explorar la vida desde una perspectiva libre de recetas y manuales. Más que ofrecer respuestas, busca acompañarte en el descubrimiento de tu propio camino, respetando tu esencia y permitiéndote vivir la vida sin interferencias que puedan restarle autenticidad. Porque vivir no es un problema a resolver, sino una experiencia a disfrutar en toda su plenitud.
Este libro es una recopilación de reflexiones personales que han surgido a lo largo de los años. Los 13 capítulos que lo conforman no son azarosos, sino que responden a un camino de crecimiento integral que busca conectar tres dimensiones fundamentales: el individuo, la sociedad y el futuro. Cada sección explora temas clave que van desde la conciencia del momento presente hasta la colaboración social y la transformación personal.
Esta estructura se inspira en corrientes filosóficas que abordan la interconexión entre la mente, las relaciones humanas y el entorno. A través de la narrativa, buscamos descubrir cómo nuestras experiencias cotidianas reflejan lecciones más profundas. Espero que cada reflexión aquí presente invite al lector a detenerse, observar y encontrar su propio camino hacia el propósito y la plenitud.
3. Capítulo I: Aferrados a Creencias en Tiempos de Evidencia
Es paradójico cómo, en plena era de la información, seguimos aferrados a creencias que contradicen la realidad que nos rodea. Esta tendencia humana de mantener convicciones a pesar de tener evidencia en contra es más común de lo que parece y tiene profundas implicaciones en nuestra sociedad y en nuestro crecimiento personal.
Existen dos fenómenos dentro de este comportamiento: 1) no nos acostumbramos a la inmediatez de la información, en lugar de un “’Tas loco, ¿cómo va a ser Canberra?, es Sídney; Alexa, ¿cuál es la capital de Australia?” preferimos quedarnos alegando durante horas (lo cual es divertido), o quedarnos con la duda (lo cual es preocupante), y 2) tenemos una desconfianza a la información, como si fuéramos capaces de crear nuestra propia realidad y en ella las pruebas que acabo de recibir no tienen ningún sentido, y mi deseo de que otra cosa sea verdad (por ejemplo, que Sídney sea la capital de Australia) es tan fuerte que puedo separar el universo en dos, y quedarme con aquel en el que tengo razón.
Hay un tercer fenómeno: que no nos importa tener la razón, aunque en ese momento dejamos de aferrarnos y ya no se cumple este comportamiento.
El Fenómeno de la Disonancia Cognitiva
La disonancia cognitiva es un concepto psicológico que describe el malestar que sentimos cuando sostenemos dos ideas contradictorias al mismo tiempo. Para aliviar este incómodo sentimiento, tendemos a justificar o negar la información que contradice nuestras creencias. Esto nos lleva a buscar y recordar información que confirme lo que ya creemos, un fenómeno conocido como sesgo de confirmación.
Además, existe el efecto de retroceso (backfire effect), donde, ante evidencia que desafía nuestras creencias, en lugar de reconsiderarlas, las reforzamos aún más. Este comportamiento no solo limita nuestro aprendizaje, sino que también puede perpetuar prejuicios y malentendidos.
(Ahondar un poco más en este concepto)
Historias que Ilustran Nuestra Ceguera Voluntaria
(Mejorar este apartado, quedó un poco raro)
Un claro ejemplo de este fenómeno es la negativa del Rey de España y del Vaticano a disculparse con México por los acontecimientos de la conquista. A pesar de la abundante evidencia histórica sobre las atrocidades cometidas, muchos defienden que fue "por el bien" de los nativos, argumentando que la cultura, la religión y la tecnología traídas justifican la destrucción y muerte de miles de personas.
Esta postura refleja una resistencia a reconocer errores del pasado y una insistencia en mantener una narrativa que conforta, pero que no es fiel a la realidad. Al aferrarnos a estas creencias, negamos la oportunidad de aprender del pasado y de sanar heridas históricas.
En el mundo del cine, la película Man of Steel (2013) presenta la idea de que "la gente no está lista para conocer la verdad". Esta premisa ha alimentado innumerables teorías de conspiración, basadas en la creencia de que ciertas verdades se ocultan porque la sociedad no podría manejarlas. Sin embargo, la historia nos muestra lo contrario: ante desafíos y verdades difíciles, las comunidades suelen unirse y fortalecerse.
Otro ejemplo es Los Sospechosos Comunes (1995), donde los prejuicios nublan el juicio de los personajes (y de los espectadores). Se nos presenta a una persona que es simultáneamente temida e ignorada. Nuestra predisposición por categorizar y juzgar sin cuestionar nos impide ver la realidad, incluso cuando está frente a nosotros.
Los estereotipos también juegan un papel crucial en este comportamiento. En la película Ils sont partout (2016), se explora cómo los estereotipos sobre los judíos afectan la percepción de las personas. A menudo, mantenemos ideas preconcebidas sin cuestionarlas, incluso cuando la evidencia las contradice. Esta película nos invita a reflexionar sobre cuánto daño pueden hacer las generalizaciones infundadas.
Nuestra memoria selectiva también contribuye a este fenómeno. Tendemos a recordar solo lo que confirma nuestras creencias y olvidamos o minimizamos lo que las desafía. La canción "Falling Away With You" de Muse habla sobre cómo olvidamos las partes negativas de nuestras experiencias, lo que puede llevarnos a repetir errores del pasado.
Incluso en nuestras percepciones sobre el pasado, caemos en estas trampas. Existe la creencia de que los niños de épocas anteriores eran más maduros o responsables. Sin embargo, al examinar la evidencia histórica, vemos que esta idea es más una idealización que una realidad. Al romantizar el pasado, ignoramos los avances y oportunidades del presente.
La historia de Bonnie y Clyde es otro ejemplo de cómo las narrativas pueden distorsionarse. Muchos los ven como figuras románticas o rebeldes, ignorando los crímenes y daños reales que causaron. Esta idealización surge de películas y libros que perpetúan una imagen falsa, y a menudo, evitamos investigar más a fondo para no desafiar esa percepción.
¿Por Qué Debemos Superar Este Comportamiento?
Aferrarnos a creencias en contra de la evidencia limita nuestro crecimiento personal y colectivo. Al negarnos a aceptar nuevas informaciones o perspectivas, cerramos la puerta al aprendizaje y al progreso.
Para la humanidad, este comportamiento puede ser perjudicial. Impide la resolución de conflictos, perpetúa injusticias y frena avances sociales y científicos. Si seguimos negando hechos históricos o científicos por comodidad o miedo al cambio, corremos el riesgo de estancarnos y repetir los errores del pasado.
A nivel personal, superar esta tendencia nos permite ser más críticos, abiertos y empáticos. Al cuestionar nuestras creencias y estar dispuestos a cambiar de opinión ante nueva evidencia, enriquecemos nuestra comprensión del mundo y fortalecemos nuestras relaciones.
Como dice el refrán, "No hay peor ciego que el que no quiere ver". Reconocer y aceptar la realidad, aunque a veces sea incómoda, es esencial para nuestro desarrollo. Al hacerlo, podemos construir una sociedad más justa, informada y resiliente.
Conclusión
Es natural sentir resistencia al enfrentar ideas que desafían nuestras creencias. Sin embargo, es crucial que, como individuos y como sociedad, cultivemos la capacidad de cuestionarnos y de aceptar la evidencia, incluso cuando es contraria a lo que siempre hemos pensado.
Solo así podremos romper el ciclo de errores repetidos y avanzar hacia un futuro más iluminado. Dejemos de aferrarnos a lo que nos conforta y abracemos la verdad, por difícil que sea. Al final, la verdad siempre será el cimiento más sólido sobre el cual construir.
4. Tómate esta botella...
A veces me gusta cambiar la perspectiva de las cosas, solo para comprobar continuamente que el nuevo yo sigue pensando lo mismo que antes, cuando formulé mis posturas y mis creencias; algunas veces me sorprendo.
Así me pasó con el título de mi libro: contrario a lo que pensaba, me atraía la idea de uno que no fuera optimista, que no fuera algo fuera de este mundo, un ideal inalcanzable con el que las personas no pudieran relacionarse. Al mismo tiempo tenía que ser algo relacionado a la cultura popular, al fin y al cabo he seguido este camino para generar aprendizajes, ¿por qué ahora lo iba a hacer de forma diferente?
La canción "Tómate esta botella conmigo" de José Alfredo Jiménez (1972) siempre me ha cautivado. Es como un libro de Bukowski pero en una canción de apenas 160 palabras y 666 caracteres. Veamos el primer párrafo:
"Tómate esta botella conmigo
Y en el último trago nos vamos
Quiero ver a qué sabe tu olvido
Sin poner en mis ojos tus manos
Esta noche no voy a rogarte
Esta noche te vas de a de veras
Qué difícil tener que dejarte
Sin que sienta que ya no me quieras"
...habla sobre un adiós forzado, cuenta un pasado tormentoso, lleno de ruegos y súplicas, pero ya no, ya no va a rogar, y a continuación un desenlace prematuro, como algo que salió sin querer, un cierre magistral malgastado en la primera escena. Él siente que ella todavía lo quiere, por eso el dejar de rogar es más un ejercicio de autoestima, de autocompasión, que un ejercicio de amor no correspondido. Él ya no la quiere, puede ser; de seguro ella sí a él, o es lo que él piensa, lo que es cierto en su mundo, y ha estado cargando con esa responsabilidad. No es un ruego, es una liberación. Nos brincamos el coro y pasamos al siguiente párrafo:
"Tómate esta botella conmigo
Y en el último trago me besas
Esperamos que no haya testigos
Por si acaso te diera vergüenza
Si algún día sin querer tropezamos
No te agaches ni me hables de frente
Simplemente la mano nos damos
Y después que murmure la gente"
...una vez más esa invitación a beber que se ha vuelto un himno entre los borrachos, y en esta ocasión sucede algo impensable para la época: le pide un beso. Ahora, a la chica ya la corrió, quedamos en que no le iba a rogar, y al brincarme el coro provoco un misterio innecesario, ya que gracias a él sabemos que está brindando con una persona, con un extraño, con un hombre, probablemente contigo como oyente si te sentiste impactado por la canción, si brindaste con tus amigos. Y en este momento José Alfredo Jiménez te pide un beso, y te hace sentir que es de lo más normal del mundo, que te debería de dar vergüenza el sentir vergüenza, pero te da la solución, en realidad dos: por un lado, nos tratamos como si nada hubiera pasado, y por el otro, que la gente hable, al cabo que no nos importa. Por eso a continuación vuelve a lanzar el coro, y ahora sí:
"Nada me han enseñado los años
Siempre caigo en los mismos errores
Otra vez a brindar con extraños
Y a llorar por los mismos dolores"
...un verso probablemente sin esfuerzo, un estribillo que funciona con cualquier canción; me lo imagino perfectamente con su verso escrito en una hoja, buscando el resto de la canción, o decidiendo a cuál de sus escritos le va mejor. No importa, al que sea, y es así como embona y funciona en esta canción, como en cualquier otra. Nuestro personaje centra la atención de vuelta hacia adentro, explorando: ¿Qué fue lo que me pasó? No me siento orgulloso pero me gusta leerlo, me quita responsabilidad, cada vez que lo leo me hace sentir más humano, como si el errar y no intentar fuera lo más humano del mundo, de lo más normal, algo real, más allá de toda crítica. Nuestro autor se tira al suelo antes de que el destino lo tire, intentando que tenga compasión de él y le permita terminar la canción con:
"Tómate esta botella conmigo
Y en el último trago nos vamos"
"Siempre caigo en los mismos errores" era el título de mi libro, con riesgo a que me demandaran por plagio. ¿Por qué? Estaba pensado como un llamado, algo así como "¿Siempre caes en los mismos errores? Ven, vamos a ver qué aprendemos juntos". ¿Soy yo el mejor guía para un alma desahuciada? Claramente no, es solo que considero que alguien que está consciente de que el problema es él o ella misma, ya tiene la mitad de la solución, y cualquier verdad o indicio de verdad puede servir de guía para mejorar.
Y bien, esto fue lo que me dejó.
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