#0100. Another Earth (2011): Culpa, la delgada línea y las cinco formas en que nos hablamos
Léeme en 10 minutos
Esta película se centra en dos sucesos claramente relacionados, causa-efecto: 1) de un momento a otro aparece un segundo planeta Tierra en el espacio, y se está acercando, al punto que ya se puede ver en el cielo nocturno, 2) al escuchar esta noticia en la radio, una chica con un futuro prometedor, busca en el cielo, en la noche estrellada, y encuentra lo que estaba buscando, se queda viendo, tratando de extraerle algo más a ese pequeño punto azul, le dedica unos segundos, el problema es que va manejando, se estrella contra un carro que está detenido en un semáforo, en el que viaja una familia; la mamá y el niño mueren, el papá queda un tiempo en coma y después despierta. Todo esto pasa en los primeros cinco minutos.
Aunque tengo cuidado, a veces no puedo evitar hablar de cosas muy particulares de la historia. Preferible no continuar si no se ha visto la película.
1. Ese eterno sentimiento de culpa
Tan solo con la pequeña y mal contada premisa que incluí en la introducción, podemos imaginarnos un poco el resto de la trama, de seguro:
- La chica tiene que ir a la cárcel, o a un reformatorio de menores, no dije la edad que tenía
- Ya no tiene este futuro que prometía ser prometedor
- Eventualmente tiene que cumplir su condena y salir, y enfrentar lo que dejó
- El viudo queda destrozado al despertar del coma, "mejor me hubiera muerto"
¿Qué más? Tal pareciera que es bastante obvio:
- Ella tiene un muy fuerte sentimiento de culpa
Cuando salió del reformatorio, la protagonista toma decisiones basadas en la culpa: 1) tomó un trabajo de limpieza en una escuela, cuando Rhoda (se llama Rhoda) era muy inteligente, 2) se aísla de todo y de todos, incluso de su familia, 3) intenta suicidarse por lo menos una vez, 4) va y busca al viudo a ofrecer disculpas, pero al estar ahí no se atreve, así que comienza a trabajar de limpieza en su casa.
La fuerza que mueve todo en la película es la culpabilidad, la trama se complica y se vuelve interesante por este hecho, ¿Qué hay detrás de la culpa? ¿En qué nos ayudó como especie? ¿Por qué la tenemos? ¿Otros animales la tienen?
Resulta que hay todo tipo de estudios sobre este fenómeno, y las conclusiones al momento indican que es un sentimiento que requiere mucha inteligencia, por un lado la certeza de haber infringido una norma social, moral o personal, y por otro la capacidad de entender el daño, de ponerse en el lugar de los demás, de tener empatía. Tras varios experimentos, los resultados indican que efectivamente enciende múltiples zonas del cerebro, y que los afectados sienten cierto alivio cuando hacen trabajos de limpieza. Lo que probablemente explica por qué tomó ese tipo de trabajo.
Sobre si los animales lo tienen, al momento se concluye que no, ni los perros quienes muchos dueños aseguran identificar este comportamiento en sus mascotas, al parecer es otra cosa, sumisión o susto (porque nos presentamos amenazantes). Tampoco lo tienen los psicópatas, se usa mucho para identificarlos, así que si no sientes culpa... aguas.
Evolutivamente la culpa es algo bueno, ya que con el solo hecho de no querer sentir culpa dejamos de realizar acciones que nos puedan llevar a tenerla. Lo curioso es que a la persona afectada no le importa, o sea, no porque te vea con culpa se siente mejor, es cierto que los más civilizados pueden cambiar un poco el comportamiento, pero no beneficia a la comunidad. Exactamente como le pasó a la Rhoda, el viudo al enterarse de la verdad no quiere saber nada de ella, independientemente de lo que pasó mientras ignoraba este hecho.
Y nosotros como espectadores esperábamos una reacción diferente, que el amor lo salva todo, etc. Solo confirmar al final que el viudo tiene razón, no había un futuro ahí, no había forma. Entonces, ¿para qué sufrir?
2. ¿Un pequeño error?
Me parece increíble que lo que separa una vida de otra, un futuro de otro, una forma de ser y estar, una felicidad en potencia, sea un pequeño error. ¿Es esto así? ¿Estamos así de cerca del abismo? ¿De cambiar radicalmente nuestras vidas?
En la introducción ya relaté lo que le pasa a nuestra protagonista, y al pensar en eso no puedo dejar de tener algo parecido a miedo, no solo por mí, sino por mi familia. Me vi varias veces reflejado en el papá de la chica, que no puede hacer nada más que darle su espacio, estar ahí, etc. Muy pasivo, aunque no sé si sea un reflejo de una tremenda tristeza, o decepción, o frustración.
Para tranquilidad mía, me gusta pensar que no es así, que estamos constantemente a prueba, y que si ya después de un tiempo no tuvimos un error de este tipo, de ese que te cambia todo, podemos estar tranquilos y que es poco probable que suceda, siempre y cuando tengamos los mismos estímulos, i.e. nada parecido a que aparezca otra Tierra como en este caso, que te saca de lo que normalmente haces.
Respuestas previamente entrenadas ante estímulos esperados.
3. La delgada línea entre el más y el menos
En algún momento un millonario propone viajar al otro planeta, y lanza una convocatoria para que una (o más, nunca se especifica) persona común y corriente pueda acompañarlos en dicho viaje, el único requisito es escribir, en 500 palabras, ¿por qué debo ir yo en ese viaje?
Y sí, después de pensarla mucho, la protagonista participa en la convocatoria, escribe una respuesta, haciendo una analogía al viaje que eventualmente terminó en el Descubrimiento de América por Cristóbal Colón, su argumento se basa en dos ideas: 1) es un viaje peligroso, algunos pensaban que iban a alcanzar el horizonte e iban a caer al espacio eternamente (en lo que se mueren), y 2), las personas que iban en dicha aventura no eran los millonarios ni los más destacados, sino los que no tenían mucho que perder, ex-convictos, necesitados, arriesgados... como ella.
Eventualmente la chica gana el concurso y un boleto de ida y vuelta. El millonario habla con ella por teléfono, quiere conocerla y también asegurarse que sí quiere ir, y le dice algo medio forzado, para crear un momento de empatía con ella:
"You know, when I was 15, my headmaster said to me... he said, uh, 'Harding, you'll either go to prison or be a millionaire.' Yeah, well, I'm... I'm grateful it was the latter. But, uh, it's a fine line. And finer than you would think."
Y en español: «Sabes, cuando tenía 15 años, mi director de escuela me dijo... me dijo: "Harding, o irás a la cárcel o serás millonario". Sí, bueno, me alegro de que haya sido lo segundo. Pero, es una línea muy delgada. Y más delgada de lo que crees».
Ahora, sí que es delgada, por lo general para ser millonario debes constantemente poner a prueba las leyes establecidas, y romper algunas para "ver qué pasa". Con una pequeña investigación resaltan algunos hallazgos importantes, por ejemplo, leamos la siguiente lista de atributos o rasgos: baja aversión al riesgo, frialdad bajo presión, capacidad de manipulación, audacia y falta de empatía o remordimiento. ¿A quién pertenece? ¿A los millonarios o a los convictos? Los estudios han demostrado que se encuentra en igual proporción en los dos, y la clave no está en lo que se parecen, sino en lo que se diferencian: tenemos un atributo presente en los millonarios, encontramos esa línea delgada, y es el "control inhibitorio" que básicamente es el "freno mental" que nos permite pausar, detener o suprimir impulsos, respuestas automáticas o distracciones para poder actuar de manera reflexiva y orientada a metas a largo plazo, o sea, es la capacidad de escuchar y hacer caso a la conciencia.
Siguiendo esta línea de pensamiento, en mi país, México, tenemos el caso de los gobernadores corruptos, que van y dan a la cárcel después de que se roban todo el dinero que pueden, llega un momento que dejan de escuchar su conciencia y se creen invencibles... 1 de cada 5 gobernadores de México ha ido a la cárcel tomando cifras de los últimos 26 años, uno de cada cinco.
4. Hay que enamorarse de lo inevitable
Mientras nos están mostrando cómo nace el amor entre los protagonistas, la chica le cuenta al viudo una historia sobre el primer cosmonauta (con esto hace ver que fue de la URSS) que viajó al espacio, y de un beat, beat, que no dejaba de sonar, y que eventualmente supo que lo iba a volver loco, no había forma de encontrar de dónde provenía y apagarlo, no podía pedir ningún tipo de ayuda, era inevitable, era algo por lo que tenía que pasar.
En lugar de dejar que el beat, beat lo volviera loco, decidió enamorarse de él, así fue como lo venció y eventualmente dejó de escucharlo, o mejor dicho, dejó de molestarle.
Interesante este punto desde dos perspectivas, 1) lo que te molesta siempre es algo importante, "it's a thing" se diría en inglés, si no tus sentidos no lo captaran y no te dieras cuenta que te molesta, y 2) hay muchas formas de enfrentarte al problema; definitivamente el cosmonauta pudo haber aplicado más inteligencia o rudeza para atender el problema, continuar buscando el origen del beat, probablemente haberse vuelto loco en el proceso, pero al final lo que aplicó fue amor, y el amor te hace fuerte, de ahora en adelante los beats, beats del mundo ya no le harán daño, y está listo para afrontar las siguientes molestias, con amor.
Así como la molestia es algo que percibes, de igual forma lo que estás listo para aprender te salta a la vista de diferentes formas, solo hay que estar consciente, como lo he dicho antes en numerosas ocasiones: "Cuando el alumno está listo, aparece el maestro". La moraleja de esta mini-historia es algo que pregono hasta el cansancio, "si no atiendes tu problema de forma definitiva, te seguirá molestando toda la vida".
5. El efecto: Los otros
Era 1992, una época en la que las películas se vivían de otra forma. Podías ver una película un día y hablar de ella todo el verano, y verla 10 veces (porque tenías el cassette), y no ver ninguna otra. Este fenómeno permitía aprenderse los diálogos, conocer a los actores, ver posibles errores (que se viera el micrófono, por ejemplo), y lo más importante, entender mensajes escondidos. Hace poco escuché que en las nuevas películas los escritores debían explicar la trama y lo que estaba pasando al menos tres veces, porque asumen que la audiencia está viendo el celular al mismo tiempo y no están 100% ahí.
Volviendo a 1992, fue en este año que salió The Mighty Ducks (1992), película sobre un equipo infantil de hockey y sobre su inesperado entrenador, un exitoso exjugador, que jugó siendo un niño, y que debía de hacer trabajo comunitario por haber infringido la ley. En un momento Charlie, uno de sus alumnos, le pregunta por qué había dejado de jugar. Resulta que había fallado un penal, y era la final y nosequé, algo muy importante, y se desmotivó, y dejó de jugar. Lo que más le inquietaba, traumaba, recordaba con coraje, era que el disco o puck había pegado en el poste, "un poquito más a la izquierda y hubiera entrado" decía, y su vida hubiera sido otra. El niño le pregunta, "¿no has pensado qué hubiera pasado si hubiera sido un poco más, pero a la derecha?"
Este tipo de pensamientos 180 grados han existido desde entonces, y suelo recordarlos siempre. Al punto que para impedir que me tomen desprevenidos, me encuentro siempre intentando buscarlos, ¿no estaré viendo esto de forma sesgada?, ¿qué hay exactamente del otro lado? Por lo general se trata de casos en los que algún suceso es responsabilidad mía, o culpa mía, y no de los demás, o yo soy el que está equivocado, o que podría ser peor, sorpresivamente saber esto me hace sentir mejor.
Algo parecido a esto que comparto es el "Giro de Recontextualización u Ontológico", y es ampliamente utilizado en la elaboración de historias, a continuación voy a hacer un ejercicio masivo de spoilers: Sexto Sentido (1999), "ya estaba muerto el bato", Los otros (2001), "ellos eran los otros", El planeta de los simios (1968), "regresé a la Tierra", sutilmente en The Mighty Ducks (1992), "¿hubieras preferido que ni siquiera pegara en el poste?", Memento (2000), "él mismo se engañaba", The Village (2004), "era una secta, no estaban en el pasado", entre otras películas.
Y ¿qué tiene que ver esto con nuestra película?, nada, que pensé que también había utilizado este recurso literario, cuando vi que el músico estaba tocando un serrucho me dije: "Claro, están en la otra Tierra", ¡pumm!, pero no, el maldito instrumento ese sí existe, lo que uno aprende a estas alturas. Pero bueno, ya había escrito gran parte de esta idea y me estaba quedando bien padre, que me dio lástima no utilizarla.
6. Una filosofía imposible y aparentemente inservible
Todo el cuento de la Tierra doble, del espejo, de la chica y el viudo, es algo que probablemente nunca pase, entonces ¿por qué nos preocupamos en entender y atender dichas implicaciones?, por ejemplo, en el manga y serie animada Death Note (2006), todos los espectadores (y lectores) estábamos al tanto de las reglas de tener una libreta de estas, que tiene el poder de que al escribir el nombre de una persona y pensar en su cara, aparece muerta. ¿De qué nos sirve hacer el ejercicio mental de lo que sucedería si existiera una Death Note? ¿De qué nos sirve hacer el ejercicio mental de lo que sucedería si existiera otra Tierra?
En varios momentos de la película, algún comentarista explica algunas implicaciones filosóficas de lo que estaba pasando, he aquí lo que recuerdo:
- El encuentro con uno mismo. ¿Qué te dirías?, yo encuentro esto fascinante, ahorita ahondo en el tema.
- El espejo roto. En un universo así, al "verse" se rompe la simetría y las personas en los distintos planetas comenzarán a tener diferentes vivencias
- ¿Qué hubiera pasado? Al romperse la simetría, las personas en las dos Tierras se comienzan a comportar de forma diferente. ¿Qué significa que me encuentre con un otro yo más exitoso que yo?, ¿o menos?, ¿o muerto?.... ¿o igualito que yo? 'ta peor.
- Re-encuadre y des-antropocentrismo. Ya no somos el centro del universo, ya lo había dicho Aristarco de Samos, y Galileo con mayor publicidad, pero no lo terminábamos de creer.
Para esto sirve la ciencia ficción, para identificar problemas inexistentes y extrapolarlos con los nuestros, verlos desde otras perspectivas, y darnos cuenta que no eran tan inexistentes como creíamos, tal vez se debe a que por más creatividad que pensemos tener no podemos despegarnos mucho del árbol del que caemos como fruto, i.e. por más que pensamos escenarios que no pueden suceder, estamos muy cerca de los que sí pueden suceder.
Volviendo al primer punto, el verse a uno mismo, sin los juicios del tercer punto, ¿qué te dirías? No sé, complicado de saber, tendría que estar en el momento, tal vez salga solo, o ¿hablaríamos al mismo tiempo diciendo exactamente lo mismo?, ¿me caería bien?, ¿qué podría aprender de mí al verme desde fuera?, ¿podría mejorar cosas que actualmente no percibo de mí (a lo mejor huelo feo)?, ¿vale la pena eso?, ¿tal vez no deberíamos de vernos nunca?
Lo interesante es que eso de hablar con uno mismo ya lo hacemos, todo el tiempo, todos los días, pero no le damos muchas vueltas, y la forma de comunicarnos cambia de persona a persona, es a lo que en psicología se le llama Experiencia Consciente Interna. Al parecer hay cinco formas de llevar a cabo esta experiencia consciente:
- Monólogo interno (Inner Speech), prácticamente hablar con otro yo, muy parecido a la experiencia de encontrarse con otro yo.
- Pensamiento visual (Inner Seeing), ve diagramas, escenas, fotografías o conceptos en movimiento.
- Pensamiento puro o no simbolizado (Unsymbolized Thinking), simplemente saben cosas, se hacen conscientes, como si alguien te dictara sin escuchar las voces, solo tienes el conocimiento.
- Consciencia somática (Felt Sense), lo sienten en el cuerpo, es una masa somática, dicen los psicólogos, con una presión.
- Representación sensorial directa (Direct Sensorial), simplemente proyectan el sentido, el movimiento, como una proyección o un pronóstico, obviamente puede estar equivocado como cualquier idea.
Y no todos tienen siempre la misma, hay como combinaciones. Al hecho de pensar en cómo piensas, o sea, entender cómo piensas, cuál de las cinco tienes, se le llama Metacognición. Yo soy incapaz de Metacognicionar, no sé cómo pienso, las cinco me suenan muy posibles, tal vez tengo todas, aunque creo que la 3 y la 4 me pasan más.
Volviendo a la idea original, el ver estas posibilidades improbables, el entender las implicaciones puede ser un ejercicio divertido, aunque lo más importante, nos puede llevar a líneas de pensamiento que aplican en el mundo real. De seguro hay mejores preguntas, por ejemplo, ¿qué pasaría si inventáramos la teletransportación a un precio accesible? Se terminaría la logística, podrías vivir en donde quisieras, el esfuerzo físico sería voluntario, a cada paso se abren más posibilidades, probablemente llegando a la destrucción de la sociedad, mejor no la inventamos.
¿Qué otras preguntas hay ahí afuera?, ¿si hacemos realidad una implicación de algo imposible, estaríamos haciendo lo imposible?
Y bien, esto fue lo que me dejó.