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Esta es la tercera entrega de la serie La evolución detenida, en la cual platicamos casos en los que no hemos adoptado una mejora porque el costo de cambio es demasiado grande, no más grande que el beneficio, preferimos vivir en un estado menor al óptimo, pero felices, lo cual me parece lamentable.
Para ver la primera entrega da clic aquí, y la segunda acá.
3. Los candidatos para una segunda lengua
Cuando Dios vio que los humanos estaban tratando de llegar a él, construyendo su torre de Babel, amenazando su anonimato, seguramente le pareció divertido, al principio, después curioso, posteriormente interesante, y me imagino que finalmente alarmante, principalmente por lo que pasó después. "¿cómo los detengo? ¿cómo corto sus alas?, ya sé". Y fue así como terminamos con tantas lenguas diferentes, como una forma de provocar que no nos entendiéramos y dejáramos de mejorar. Lo que me gusta es la idea detrás del mito, sobre todo que perduró, nos la creíamos tanto tiempo por lo real del asunto, por lo plausible, y no el hecho de que Dios tenga o no la capacidad de crear los idiomas de forma inmediata, sino de que los humanos hayan podido trabajar juntos con un fin y estar cerca de lograrlo, tan cerca que Dios tuvo que actuar directamente sobre su creación (sic). De igual forma Dios en la persona de Jesús vuelve a tener una intervención lingüística, sabiendo que necesitaba esparcir el evangelio y que era muy importante que todo el mundo lo entendiera, les dio a los apóstoles unas lenguas de fuego lo que los habilitaba para hablar y entender todas las lenguas del mundo.
Siempre me han fascinado los idiomas, cuando escucho a una persona hablar en una lengua que no entiendo, me parece increíble la versatilidad del cerebro humano de poder entenderlo, comunicar, amarse, mentarse la madre. Cuando escuchas a un pájaro cantar, probablemente está diciendo algo general como, estoy contento, está bonita la mañana, vamos a aparearnos, etc., pero nunca algo complejo, nos sorprenderíamos mucho de ser el caso, si supiéramos que está narrando las noticias de lo que pasó en la mañana, o contando el chisme más reciente sobre cómo el pajarito Chui se “la cantó” a la pajarita Pelusa, y ésta le dijo que no porque prefiere a fideo. Dicha sorpresa de saber que todo eso pasa, me pasa, cuando escucho un idioma que no entiendo.
Esta capacidad de hablar y comunicarnos de forma compleja es muy humana, deberíamos de darle la mayor de las importancias, y no dejarlo que se desarrolle orgánicamente, a menos que esté funcionando.
En la antigüedad, los griegos llamaban bárbaros a todas las personas que hablaban un idioma que no entendían, o sea, que no hablaban griego, y era por el sonido que ellos creían reconocer, bar bar bar bar, se convirtió en un adjetivo, y posteriormente, dado las reglas generales de la xenofobia, a un insulto. Entonces, ¿qué misterios se esconden en esos otros idiomas?, ¿será que hay alguna verdad, o algunas ideas que se comparten, o algunas formas de ver la vida de otra manera?
Ya en el momento de poder traducir prácticamente palabra a palabra de un idioma a otro, me dice que no hay nada de esto, claro que hay algunos idiomas en los que el orden está totalmente cambiado, pero esto no cambia la interpretación de la vida, solo algunas sutilezas. ¿Qué significa esto? Que prácticamente hablar un idioma u otro es intercambiable, o sea, no es como que te haga ver el mundo de una forma diferente, podemos pasarnos a otro idioma y perdemos muy poco. Sí va a pasar que puedes decir las cosas con menos complejidad, que puedes inventar palabras nuevas, lo que le da un crecimiento orgánico y una flexibilidad al idioma, y es esto precisamente lo que quiero evaluar. ¿Para qué? Bien, considero que tenemos al alcance de la mano un método para entendernos todos, y hemos decidido complicar las cosas. Me refiero a un idioma universal, y ¿para qué? Vamos elaborando poco a poco la idea y veamos a dónde llegamos.
Primer interrogante que comenté por encimita: ¿Cómo que el hablar un idioma no cambia tu forma de ver la vida? Hay muchos memes “por ahí” que explican que sí, que, por ejemplo, si en el idioma que hablas no hay un concepto del futuro, para ti es imposible imaginar el futuro, pero veamos qué hay detrás de esto:
Esta idea realmente es una hipótesis, y se ha tratado de probar o refutar en numerosas ocasiones, y dice así: “el idioma que hablas determines cómo y qué puedes pensar”, y se llama Hipótesis de Sapir-Whorf. Me gustaría saber cómo lo hizo, pero Whorf popularizó la idea de que los esquimales (Inuit) tenían docenas o cientas de palabras para describir la nieve, y por eso veían un mundo diferente, lo cual después se comprobó que no era cierto.
Y es que ésta es de esas ideas que de solo pensarlo me da una alegría el que sea cierta, claro, si hablo un idioma más complejo o con más significados puedo incrementar mi inteligencia, y mejorar la forma en que veo la vida, las personas, mis relaciones, una salida relativamente sencilla, y no solo eso, también significa que puedo crear un idioma que tenga todas estas bondades potencializadas al máximo, diseñar un idioma que nos permita maximizar la inteligencia, pero lamentablemente no es el caso. Y al parecer no solo me pasó a mí, actualmente muchas personas en diferentes partes del mundo, deciden aprender una lengua porque los va a hacer más inteligentes: “Ah, ¿hablas alemán?, wowww”, y este ejemplo no me lo acabo de inventar, miles de franceses toman como segunda lengua el alemán porque creen específicamente esto, este tipo de reacciones de wowww suceden de igual forma aun después de tantos años de que se refutó la hipótesis, es solo que nos gusta la idea de que sea verdad, y la relación de causa y efecto se voltea, el aprender el idioma no te hace inteligente, sino el que seas inteligente te permitió aprender el idioma, y puedes asegurarte que rodearte de gente que habla alemán como segunda lengua, es rodearte de personas más inteligentes.
Lo interesante de la teoría es que sí permitió encontrar algunas cuestiones que se han probado ser verdad: 1) el tener una lengua u otra sí ayuda a describir las cosas de una forma un poquito diferente, mientras un puente en español, que es “el” puente, tendemos a atribuirle atributos de macho, por ejemplo, fuerte, aguantadores, facilitadores, mientras en otras lenguas que lo ven como femenino, como en alemán, lo describen como elegante, bello, hermoso, y así, o sea, sí conlleva un elemento de sesgo; 2) algunos idiomas te obligan a asignar la culpa o responsabilidad, esto desde que describes el hecho, por ejemplo, cuando se rompe un vaso, en español decimos que se rompió, sin más, y en inglés es más común acompañar dicha oración con quién rompió el vaso, o por qué, entonces queda más a la mano de la mente y recordarlo.
Hay más, se sabe que sin un idioma, el que sea, el cerebro no se termina de desarrollar y crear conexiones tempranas que lo lleven a pensamientos mucho más complejos, raciocinio avanzado. Esta idea, como la anterior, también tiene nombre, Hipótesis del periodo crítico, sólo que ésta sí se ha demostrado ser cierta, y son dos los veredictos: 1) hasta los 12 años el cerebro actúa como una esponja ya que cuenta con una ventana biológica, y está listo para recibir su idioma, si en ese periodo de tiempo no llega tal, se cierra la ventana y, 2) una persona sin ningún lenguaje no puede realizar pensamientos abstractos, solo lo básico, relacionar el hambre con la comida, el frío con la falta de sol, etc. ¿Y qué pasa con los sordos? La lengua de señas es también un idioma estructurado, por eso es importante enseñarlo a los niños sordos para que creen dichas conexiones.
¿Qué tipo de estudios se deben hacer para probar estas hipótesis? En este caso sería muy inhumano privar a bebés de un lenguaje solo para ver qué pasa, por lo que se tuvo que esperar a que sucediera un caso “sin querer”, y los hubo, al menos hay dos documentados, uno en Francia y otro en USA, y sí, al ser rescatados y no haber tenido ningún tipo de contacto, no pudieron aprender ninguna lengua ni desarrollar su capacidad cognitiva, así que ni Tarzán, ni Mowgli, ni el monstruo de Frankenstein pudieron haber desarrollado el lenguaje solo por tener contacto con humanos.
Entonces tenemos tres ideas: 1) un idioma es prácticamente intercambiable por otro, 2) al aprender un segundo idioma, el aprender uno u otro idioma no trae ventajas cognitivas, o sea, no te haces más inteligente por saber alemán, por ejemplo, y 3) no aprender a comunicarte siendo un bebé trae muchas desventajas, de entrada el no poder socializar y el no desarrollar una inteligencia. Con esto podemos tomar una posición inicial, si queremos converger a un idioma para toda la humanidad, debemos permitir que exista el idioma materno, el nativo, el que se habla en tu localidad, esto para evitar cualquier problema de los ya mencionados, y posteriormente debemos aprender el segundo idioma, ahora sí, universal.
Según la base de datos de Ethnologue, existen actualmente 7,170 idiomas vivos, o sea, que los habla alguien vivo. En los primeros 83 más hablados tenemos al 80% de los habitantes de todo el mundo. Esto es considerando a hablantes nativos, o sea, lengua materna. Lo interesante es cuando consideramos segunda, tercera lengua, con solo 10 idiomas logramos el 80% de los hablantes, ¿qué significa esto? Que la humanidad tiene una tendencia a comunicarse, a hablar una misma lengua, a converger, esa sería nuestra cuarta idea, el humano es un ser social y necesita tener interacciones con otros humanos, entonces vamos por buen camino, al parecer está sucediendo, no está detenida del todo dicha evolución, pero no al paso que queremos ni por el camino que lo necesitamos.
Según el Journal of Neurolinguistics y algunos reportes de la UNESCO, se estima que al menos un 60% de la población mundial habla una segunda lengua, del 40% restante, el 85% solo hablan una lengua porque ya hablan una que la gente aprende como segunda lengua, por ejemplo, en EE. UU., como ya hablan inglés, muy pocos hablan una segunda lengua, no lo necesitan, están acostumbrados a que la gran mayoría ya habla inglés, a llegar a Cancún y decir algo y que todos los entiendan, digamos que ya están comunicados. Por último, tenemos un pequeño porcentaje, el 15% del 40%, que habla una lengua que nadie más habla, por lo que están incomunicados.
Simplificando el párrafo anterior, el 60% hablan una segunda lengua, el 34% hablan solo una lengua, pero es de las que todo el mundo quiere aprender o ya hablan, y el 6% no hablan otra lengua y están incomunicados, supongamos que son felices así. Los que hablan una segunda lengua, ¿cuál es? Tratando de cubrir todos los casos, la siguiente tabla muestra 9 grupos de idiomas y la cantidad de horas que se necesitan dedicar para aprender cada grupo, de esta forma, si leo el primer renglón, las lenguas germánicas son habladas como segunda lengua por el 28% de las personas, y aprenderlas toma 750 horas, o sea, aprender una de ellas, por ejemplo, el inglés.
Puedes no leer la siguiente tabla, solamente es de referencia, y la quise poner porque me tomó mucho tiempo y me quedó bien chila.
| Grupo Lingüístico | Idiomas Puente Principales | % de Personas Segunda Lengua | Tiempo Estimado de Aprendizaje |
|---|---|---|---|
| Germánicas | Inglés, Alemán, Holandés | 28% | 750 |
| Indoiranias y Drávidas | Hindi, Urdu, Bengalí, Tamil | 15% | 1,100 |
| Níger-Congo | Swahili, Lingala, Pidgin, Zulú | 10% | 1,150 |
| Afroasiáticas | Árabe Estándar, Hausa, Amárico | 10% | 2,200 |
| Sino-Tibetanas | Chino Mandarín, Cantonés, Birmano | 8% | 2,200 |
| Austronesias | Indonesio, Tagalo, Malayo | 7% | 900 |
| Romances | Francés, Español, Portugués, Italiano | 6% | 600 |
| Eslavas | Ruso, Ucraniano, Polaco | 6% | 1,100 |
| Resto | — | 10% | 1,500 |
Vamos a considerar que la cantidad de personas que están en una edad lingüística, i.e., están en posición de aprender una segunda lengua, que es a partir de los 15 años, es de 6.5 mil millones de personas, al aplicar el tiempo que toma aprender una segunda lengua, y considerando la gente que no aprendió una segunda lengua (o sea, 0 hrs dedicadas) podemos calcular que el estatus actual de comunicación necesitó 4.7 millones de millones de horas. Entonces tenemos todo este tiempo disponible para que el mundo se pueda comunicar mejor, debemos decidir la mejor lengua y ver si podemos aprenderla en este tiempo o menos.
¿Qué elementos hacen una buena segunda lengua? De esto hay mucha investigación, y podemos resumirlo en dos elementos, nada más: 1) Transparencia fonética y regularidad absoluta, el idioma se lee como se escribe y tiene reglas gramaticales absolutas, 2) Capacidad de contracción y densidad de información, puedes crear nuevas palabras ya que tiene una estructura y raíces claras, 3) en realidad son 3, pero es algo que ya consideramos, el tiempo que toma aprenderlo, y lo que vamos a hacer es sacarlo de la decisión y será solamente al final como un factor de desempate, o sea, vamos por el mejor idioma y luego vemos el tiempo que toma para todo el mundo el aprenderlo.
Podemos evaluar a cada lengua con estos dos elementos, ¿Cómo quedaría el marcador? Resulta que el mejor idioma, que en un 9.5 / 10.0 con los dos criterios, es el indonesio, el problema es que es un idioma complicado de aprender, 900 horas. Considerando a los hablantes nativos, que no tendrían que aprenderla, tomaría al resto del mundo 24% más del tiempo que actualmente nos toma como estamos, o sea, 5.8 millones de millones de horas. El peor idioma es el mandarín empatado con el inglés (5.0 / 10.0 de calificación, el inglés castigado en ambos rubros), la evolución detenida está en que si todos aprenden inglés, que es lo que ahorita está pasando, nos tomaría menos tiempo, sí, ya que es un idioma relativamente sencillo de aprender, pero es muy malo para comunicarse.
Entonces, necesitamos urgentemente encontrar un idioma tan bueno como el indonesio, pero que tome menos tiempo aprenderlo… resulta que sí existen, y son las lenguas inventadas o conlangs, han surgido con propósitos muy distintos, incluyendo la unificación mundial, explorando los límites de la mente o enriqueciendo la ficción.
El intento más famoso es el esperanto, creado en 1887 por el oftalmólogo polaco L. L. Zamenhof como una lengua auxiliar universal y matemáticamente perfecta para evitar conflictos, logrando la mayor comunidad histórica aunque siendo aplastado finalmente por el "efecto red" del inglés. Como una reacción directa a este proyecto, en 1907 los lingüistas Louis Couturat y Louis de Beaufront crearon el ido para reformar y pulir los defectos técnicos del esperanto (como eliminar sus letras con diacríticos especiales), pero esta separación terminó dividiendo a la pequeña red de usuarios y condenando al idioma al casi total abandono. Las otras opciones nacieron como experimentos cognitivos, por un lado, en 1987 el Logical Language Group creó el lojban para estructurar un lenguaje lógico que eliminara toda ambigüedad sintáctica y probara hipótesis científicas, para no dejar lugar a dudas de lo que se quiere decir, limitando su adopción a nichos de programadores y matemáticos; por el otro, en 2001 la lingüista Sonja Lang inventó el toki pona como un ejercicio de minimalismo extremo (con solo unas 120 palabras base) para simplificar el pensamiento humano, logrando una sorprendente y alta adopción moderna en foros de internet como un rompecabezas filosófico. Finalmente, el lingüista Marc Okrand creó el klingon en 1985 con un propósito netamente artístico para las historias dentro de Star Trek, diseñando intencionalmente una gramática estricta con una fonética ruda y difícil para el humano que, irónicamente, cuenta hoy con una comunidad de fans mucho más vibrante y dedicada que la de los otros proyectos que sí intentaron seriamente unificar al mundo.
Y bien, si le aplicamos nuestras fórmulas y cálculos, ¿Cuál gana? vamos por los mejores resultados. El lojban tiene la más alta calificación y se necesitan 600 horas para aprenderlo, suponiendo que nadie lo habla nativamente esto ya representa un 17% menos de hora / humanidad si todos lo aprendiéramos. El ido mantiene la misma puntuación que el lojban además de que el aprenderlo es casi un tercio del tiempo que el lojban, por lo que representa 69% de ahorro en el tiempo mundial que la población debe de dedicarle contra el estatus actual. Por último, el esperanto, que es todavía más fácil de aprender, aunque tiene algunas consideraciones que lo hacen bajar la puntuación un poco contra sus otros dos contrincantes, el tiempo ahorrado es de 72% del tiempo mundial.
Por fin hemos llegado al desenlace y al mismo tiempo al principio de esta aventura, la solución y el problema:
La evolución detenida es que hace más de un siglo que existe un idioma que es mucho mejor que el inglés para tomar el puesto de lengua universal, o lingua franca, como se le llama en el argot lingüístico, de todos modos todo apunta a que el inglés ya es la lengua oficial mundial, aunque esto signifique un retroceso en las futuras evoluciones. Dicho idioma es tan fácil que podría ser enseñarlo en una clase durante un año, y con esto incrementar el nivel de entendimiento y socialización. Y no solamente esto, tiene la versatilidad de crear palabras nuevas, permite entender conceptos complejos y puede ser un punto de partida para crear una lengua todavía mejor. Lo más importante, permitiría permear conocimiento sin la barrera linguistica y a crear obras tan magnificas como la torre de Babel, obras de pensamiento. Con un 69% de tiempo ahorrado para toda la población mundial, y una calificación de 9.5 / 10.0 en las características ya mencionadas, mejor que cualquier idioma actual, el ganador es el ido.
Qué chinga, y yo que había aprendido esperanto.
Y bien, esto fue lo que me dejó.

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