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lunes, 22 de junio de 2026

#0098 - El Capitán Centella, la inmortalidad del PET y el verdadero secuestro del agua (2026)

Ensayo: El Capitán Centella, la inmortalidad del PET y el verdadero secuestro del agua (2026)

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Ayer tuve uno de esos momentos en los que nos quedamos pensando en puras cosas sin sentido, así, viendo un punto cada vez más pequeño, más pequeño, y más lejano, lejos... se siente muy bien, por cierto. Mi mente se fue yendo detrás de una idea, una duda, una posibilidad; al final quedó flotando la siguiente cuestión: al embotellar agua en materiales que tienen un tiempo de degradación largo (PET, 10 siglos), ¿la estamos encarcelando?, ¿hay algún peligro aquí que no estamos viendo?, ¿debemos preocuparnos por esto?, ¿qué puedo hacer yo desde mi trinchera?

1. Los orígenes en el planeta Tierra

¿El agua es un recurso renovable? O sea, ¿se crea más?, ¿tenemos que preocuparnos por este posible encarcelamiento?

Respuesta corta: No se crea más agua, sí tenemos que preocuparnos por este encarcelamiento.

Respuesta larga:

El agua en el planeta es como la materia y como la energía: no se crea ni se destruye, solo se transforma; o sea, no se hace más de la que ya hay. Gracias a numerosos estudios se sabe con mucha certeza que la mayor parte de las reservas que tenemos en nuestro planeta llegó cuando la Tierra se estaba formando; más que llegó, era parte del material con el que se creó. Y no es que se haya formado este líquido vital junto con la Tierra, realmente el agua ya estaba ahí.

Esto pasó en todos los planetas durante su formación, o sea, la Tierra hasta este punto no tenía nada diferente del resto de los planetas, pero tuvo tres "casualidades" con las que logró domar y mantener el agua en estado líquido: 1) temperatura, por la distancia al Sol, mantiene el agua líquida; 2) magnetismo, el centro del planeta es de hierro fundido que forma un campo magnético y que sirve como defensa contra el viento solar; y 3) presión, la atmósfera hace esto, en pocas palabras mantiene el agua adentro.

Entonces, de todo esto podemos inferir que el agua ha estado en circulación desde hace mucho, mucho tiempo, antes de que se formara la Tierra o incluso el Sol. Nuestro planeta fue capaz de mantener el agua que le tocó, y esto mismo provoca lo contrario: no entra nueva agua a la Tierra, no se forma agua nueva.

2. El escenario catastrófico del secuestro de agua

Me tocó vivir parte de mi vida sin botellas de agua: tomábamos de la llave, y cuando estábamos en la calle, tomábamos de cualquier lugar donde hubiera una "toma de agua". De hecho llegué a preguntarme: ¿Quién va a comprar agua si está disponible para todos (por lo menos en mi país)? Pasó como con los audífonos de cable, simplemente nos quitaron el jack de entrada, aquí nos dijeron que el agua de la llave era de dudosa calidad. Es por esto que cada vez que alguien compra agua embotellada me doy cuenta, es un estímulo que capta mi atención, y también me doy cuenta de que dejamos agua dentro del envase: aunque te la acabes toda, siempre dejas un poquito, la baba, y luego cierras la tapa.

¿Será? ¿Cuánta agua estará secuestrada al final de la vida útil de las botellas PET?

Respuesta corta: La cantidad de agua que consumen al año 10 mil millones de personas, o sea, la proyección máxima a alcanzar en 2084. En nuestro análisis descubrimos que esta agua no regresa al ciclo, aunque haya pasado el tiempo útil del PET, lo que empeora el escenario.

Respuesta larga:

La probabilidad actual de que tome agua de una botella es de 5.88%, concluyen la mayoría de los estudios. Considerando un consumo de 2 litros de agua al día por humano (5,950 mil millones de litros), tenemos entonces 350 mil millones de litros que se embotellan al año. Pero aquí lo que nos importa no es este casi 6% (aunque es alarmante: 1 de cada 17 tragos), sino las botellas de plástico PET que se producen: 600 mil millones. Hay un estimado, bastante conservador, de que dejamos en promedio 1 ml en cada botella por pura física (adherencia y tensión superficial); sumando a esto el desinterés y los sorbos olvidados, podemos fácilmente llegar a los 10 ml que se toman como estándar (por ejemplo, los modelos de Ricova basados en auditorías reales en plantas de reciclaje). Esto nos da 6 mil millones de litros al año que se quedan dentro del envase.

Ahora, a 6 de cada 10 botellas se les deja la tapa. Es complicado de comprobar al 100%, pero hay dos estudios que lo avalan: uno de WRAP (en UK) y otro de NAPCOR (en EE. UU.), y hay una legislación de la Unión Europea que obliga a los fabricantes de envases menores a 3 litros a dejar la tapa siempre unida, tipo Powerade. Esto nos deja 3.6 mil millones de litros encerrados.

Pero bueno, no hay bronca, se reciclan ¿o no? Sí, estudios indican que el 15% de las botellas se reciclan, el 2% se tiran y eventualmente llegan al mar, y el resto (83%) se entierran junto con mucha basura. Las que se reciclan, buenísimo, esa baba se libera. El 2%, las que se tiran, aunque no lo crean, también se liberan, ya que eventualmente llegan al mar y por el constante golpeteo de las olas, el Sol o algún delfín a punto de ser fotografiado, se provoca que en cuestión de meses, y no siglos, se libere el agua. Sin embargo, el 83% se entierran, lo que significa que 2.98 mil millones de litros se entierran al año. ¿Por cuánto tiempo? Se podría decir que para siempre.

El PET tarda 10 siglos en deteriorarse. Si en esos 10 siglos enterramos nuestra botella cerrada, entonces ya estamos dejando esos 2.98 mil millones de litros bajo tierra cada año. El problema aquí es que cuando pasen los 10 siglos, sí, se va a romper, pero el agua sigue estando enterrada bajo un sándwich hermético que impide que esa basura (con agua) llegue y contamine la tierra y otros cuerpos de agua; entonces, nuestras medidas preventivas también mantienen el agua cautiva.

Hagamos la simulación: para cuando tengamos el agua "libre" del PET pero encerrada pasarán 10 siglos. ¿Cuánta agua habrá encerrada? Tomemos las siguientes consideraciones adicionales a lo que ya hemos conversado:

  • Deuda hídrica: No comenzamos en este año, sino en 1970; tomaremos los registros históricos de producción y su crecimiento como agua ya secuestrada.
  • Crecimiento demográfico: Estamos en 8 mil millones, se cree que llegaremos a 10 mil millones en 2084 (escenario bastante optimista), y luego tendremos fluctuaciones alrededor de este número.
  • Incremento en la demanda de agua embotellada: Actualmente cada humano consume en promedio 80 botellas de agua al año; se espera que para finales de este siglo lleguemos a 145 (no solo por mayor consumo, sino porque más personas que ahora no consumen van a comenzar a hacerlo).

Entonces, dentro de 10 siglos, cuando las primeras botellas encerradas comiencen a deteriorarse, tendremos 7.25 billones (millones de millones, 12 ceros) de litros de agua encerrada, lo suficiente para soportar el consumo anual de toda la población. Esto significa desaparecer el 0.35% del agua dulce en el planeta. ¿Es mucho? Pregúntale a los de CONAGUA en México o lo equivalente en tu país.

El problema real es que pensamos que esta agua regresará al ciclo y formará parte de la lluvia, el mar, etc., por lo que no incrementará más el agua encerrada, pero ya vimos que este no es el caso: que el agua regrese al ciclo puede que no pase jamás. Con esta idea en mente, para el año 5000 ya tendremos el 1% del agua encerrada, y para el 16500 tendremos el 5%; entre estas dos fechas tendremos un colapso de la civilización, y todo por consumir agua embotellada.

3. Un escenario realista del agua

Muy bien, si pasamos todos estos argumentos bajo el escrutinio de expertos y de nuevas tendencias, ¿qué tan real es todo esto?

Respuesta corta: Nada real, el problema no existe, por lo menos no a una escala alarmante.

Respuesta larga (bueno, ni tanto):

Todo el escenario catastrófico gira alrededor de que la botella se rompe al cumplir su vida útil cuando ya está enterrada. En realidad hay otro componente que no hemos considerado: la tapa y el mecanismo para unir la tapa al envase, los cuales sí se rompen. Esto puede suceder con alta probabilidad en dos momentos: 1) en el camión recolector, donde la basura sufre una presión increíble para que quepa más basura en el camión, o 2) frente al vertedero, de nuevo, para compactar aún más la basura y que quepa más en el mismo relleno sanitario. De esta forma, según estimaciones modernas, considerando las nuevas fórmulas que dan una botella mucho más delgada que antes y calculando la cantidad de presión que se aplica en cada uno de los procesos, tenemos una probabilidad sumamente alta de que la botella se rompa y libere el agua: 99.9%.

Ese porcentaje del agua que se libera no regresa inmediatamente al ciclo del agua, cierto, pero al menos regresará eventualmente.

Con este nuevo dato, para tener el 1% del total del agua cautiva tendríamos que esperarnos por ahí del año 3 millones, eso suponiendo que no mejoramos los procesos actuales. Les deseo a los humanos que estén vivos en ese año que puedan sobrepasar estos problemas, porque tienen 12.5 millones de años (hasta llegar al año 15.5 millones) para hacer algo antes de sufrir un colapso como civilización, sí señor.

4. Demasiado bueno para ser verdad

Yo no sé ustedes, pero yo me quedé en el punto uno: ¿cómo es eso de que no podemos crear más agua?, ¿no que si sembramos árboles, dejamos de contaminar y aplicamos otras medidas e iniciativas para incrementar las lluvias resolveríamos nuestros problemas?

Primero: sí podemos crear agua, en un laboratorio, claro. Nos sabemos la fórmula: necesitamos oxígeno (que sí abunda) y dos hidrógenos (que no abundan); a eso agrégale una chispa de energía (que tampoco abunda). De hecho, estamos haciendo lo contrario: tomando agua y sacando hidrógeno de ella (no se preocupen, cuando el hidrógeno explota y se quema lo hace porque se mezcla con el oxígeno, lo que vuelve a armar la molécula del agua). Entonces no es muy factible eso de crear agua nueva, pero podríamos hacerlo como último recurso en caso de una catástrofe. También nos blinda de que nos vengan a robar los extraterrestres: como ya lo vimos, agua hay mucha y en muchas partes, la clave es mantenerla.

Un pequeño paréntesis: tanto ruido hizo esto de cuidar el agua mientras crecía que juraba que en la serie del Capitán Centella toda la trama giraba alrededor de un doctor que tenía la famosa fórmula "hache dos o", o sea, la fórmula para crear más agua de forma limpia. Después de una pequeña búsqueda sobre dicha caricatura, descubro con gran nostalgia que la fórmula era "hache o bomb"... interesante lo que provocan los problemas de adultos en la mente de los pequeños... ¿o será un nuevo efecto Mandela?

Seguimos: lo que sí podemos hacer, y mucho más fácil, es hacer que el agua se quede en estado "dulce" en la tierra y no regrese al mar. Para esto sí funciona lo de sembrar árboles; de hecho tiene dos efectos: 1) extraer agua del subsuelo y crear una zona de baja presión atmosférica (bomba biótica), lo que permite 2) arrastrar las masas de aire húmedo del océano hacia el interior.

Además de sembrar árboles, hay más acciones que podemos realizar:

  • Siembra de nubes: Disparar partículas de yoduro de plata o cloruro de sodio al cielo para obligar a que se condensen las nubes con lo ya existente y que llueva.
  • Desalinización: Quitarle la sal al agua de mar (el problema es que no se genera sal pura, sino un residuo de salmuera peligroso que se regresa al mar, pero esa es otra historia).
  • Ingeniería en ríos: Evitar que los ríos desemboquen directamente en el mar sin aprovecharse.
  • Recarga de acuíferos: Gestionar mejor el agua de las lluvias para que se infiltre y no llegue al mar.

Ahora, como en todo en la vida, los extremos no son buenos. Ya hubo efectos en la rotación de la Tierra por algunas obras masivas como la presa de las Tres Gargantas en China; también el agua en algunos puntos sirve como amortiguador o lubricante tectónico, por lo que al sacarla o moverla provocamos todo tipo de sismos y hundimientos. Aplicar todas estas acciones tiene como consecuencia un largo etcétera de efectos en las costas, los mares y los ecosistemas dependientes.

¿Cuándo debemos preocuparnos? Bueno, aquí sí hay un riesgo real y latente: sugiero investigar los límites planetarios definidos por el Stockholm Resilience Centre, es como el reloj del juicio final pero para el colapso ecológico y por falta de agua (y con menos publicidad). Resumen: ya hemos cruzado seis de los nueve límites que se definieron.

Y bien, esto fue lo que me dejó...

1 comentario:

  1. Me encanta la reflexion tan profunda, nunca hubiera imaginado la magnitud del problema del agua embotellada... sera que hay otros procesos o malas practicas de la modernidad que ponen en riesgo el agua disponible? es decir, que tambien la secuestren y no lo sepamos?

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